de

Testimonios

voluntarios

y Valery Abregú

Iván Klinkovich

Ayaviri, Puno (Agosto, 2018)

"Llegué a Baika casi de casualidad, un profesor de mi colegio me animó a ir de misiones y sin saber bien que íbamos a hacer, acepté. Cuando llegué a Ayaviri me encontré con otra realidad, me di cuenta que muchos de nosotros vivimos en una burbuja y que existen millones de peruanos que no tienen la suerte de tener lo que nosotros sí.

El tercer día de viaje fuimos a un colegio con niños de todas las edades para entregarles bicicletas. Ellos nos contaban lo mucho que se demoraban en llegar al colegio y volver a sus casas y como si fuera poco que, además, llegaban extremadamente agotados. Cada integrante de Baika se encargó de un niño para ayudarlo a manejar su nueva bicicleta, a mí me toco un niño que nunca se había subido a una bicicleta en su vida, nunca pensé que podía sudar tanto con semejante frío. Al final de la jornada, después de unas horas de esfuerzo, caídas y risas, él lo logró, había aprendido a montar bicicleta.

Gracias a Baika me di cuenta de la realidad en la que vivimos, de lo importante que es ayudar a los que lo necesitan y la inmensa felicidad que conlleva esto, tanto para uno mismo como para la persona ayudada.”

Francisco Crousillat

Ayaviri, Puno (Julio, 2018)

"Cuando ves la realidad educativa de muchos niños en estos lugares, te das cuenta que aún hay mucho trabajo por hacer. Me motiva formar parte de Baika y saber que puedo ayudar a que tengan un mejor futuro."

David Amesquita

Ayaviri, Puno (Julio, 2019)

Alejandro Cornejo

Ayaviri, Puno (Octubre, 2019)

"La primera vez que fui a Puno con Baika fue a mediados del 2019. David y yo estábamos comenzando nuestra tesis, la medición del impacto de las bicicletas en el desarrollo escolar de los niños. Entonces, íbamos con dos objetivos, la entrega de bicicletas y la recopilación de datos. Fuimos en total tres personas: Pablo, David y yo. Hubo días difíciles y, a veces, problemas que no contemplábamos. Sin embargo, lo que gané en ese viaje supera cualquier inconveniente, la felicidad de los niños, la colaboración de las personas y el impacto de largo plazo que estamos generando, son cosas que no se experimentan todos los días. No es un tipo de ayuda asistencialista, esto puede cambiar vidas hacia el futuro.”

Alejandro Cornejo

Ayaviri, Puno (Julio, 2019)

"Todo empezó en diciembre del 2017, cuando un grupo de amigos decidimos viajar a Ayaviri para entregar donaciones, entre las cuales había unas cuantas bicicletas. Un amigo que vivía allí nos había contado que algunos niños caminaban varias horas para llegar a su colegio, y por eso nos había pedido recolectar bicicletas en Lima, ya que allá no era tan fácil conseguirlas. Cuando nos tocó entregar las bicis, nos quedamos asombrados de la felicidad de los chicos: era el mejor regalo de su vida.
Esa entrega nos marcó mucho a todos. Regresamos a Lima muy cuestionados y con un bichito de que podíamos hacer mucho más. No faltó mucho para enterarnos e interiorizar que esa misma realidad la vivían miles de niños en toda la sierra del Perú y lo único que bastaban eran bicicletas.
El resto fue historia. Se fundó Baika y pudimos replicar la entrega en muchísimos otros colegios.
¿Por qué les cuento esto? Desde el colegio he creído que es posible construir una sociedad más integrada y menos desigual en el Perú. Un lugar donde prime la solidaridad y la empatía, por encima de la indiferencia e individualismo. Baika es un espacio que me permite dar mi granito de arena y contribuir con el futuro de tantas personas, que no cuentan con las mismas oportunidades que yo. Soy consciente de eso y día a día me esfuerzo para que el sueño de generar un cambio se haga realidad.
Baika también me permite crecer, y enfrentarme a distintos retos que han formado un poco la persona que soy hoy.
Finalmente, me alegra mucho poder trabajar con un grupo de personas extraordinarias, que comparten también mis sueños e ideales.Un grupo con el que se hace más fácil pedalear hacia un mejor futuro.”

Alessandro Brescia

Ayaviri, Puno (Julio, 2019)

"Cuando te das cuenta del impacto que genera Baika, todo el esfuerzo vale la pena. Personalmente regreso de cada entrega más motivada y agradecida de ser parte de este increíble proyecto que viene mejorando la calidad de vida de casi 600 niños.”

Domenica Vallejo

Ayaviri, Puno (Marzo, 2018)

"Todo el fruto de Baika se ve reflejado en la cara de los niños cuando llegamos al colegio. Poder conocerlos y compartir con ellos es lo más gratificante y lo que confirma que todo el esfuerzo por sacar el proyecto adelante, vale la pena."

Maria José Abugattas

Ayaviri, Puno (Julio, 2019)